jueves, 12 de noviembre de 2015

APRENDER O APROBAR, SON LAS DOS GRANDES INCÓGNITAS DEL MUNDO JOVEN DE HOY

Algunas definiciones ¿Qué es motivar? Desde la perspectiva psicológica, se muestran algunas definiciones (Kleinginna y Kleinginna, 1981): - Estado interno o condición que activa el comportamiento y lo orienta en una dirección dada. - Deseo que energiza y dirige el comportamiento hacia un objetivo o meta dada. - Influencia en las necesidades y deseos que afectan la intensidad y dirección de los comportamientos. Franken (1994) proporciona el siguiente componente adicional en su definición: - El despertar, dirección y persistencia en el comportamiento Por otro lado, Pintrich (1994) ha desarrollado un modelo que identifica a la motivación como un elemento esencial para entender el rendimiento académico en el ámbito universitario. El modelo motivacional de Pintrich La motivación es un constructo1 psicológico utilizado para explicar el comportamiento voluntario. La motivación académica implica un deseo de desempeñarse “bien” en el aula y dicho deseo, se ve reflejado en conductas voluntarias que eventualmente llevan a un desempeño contrastable. Asistencia a clases es un comportamiento voluntario, que se combina con otros para reflejar el nivel de motivación académica. Pintrich (1994) explicó la motivación académica en la clase en términos de interacciones recíprocas entre tres componentes: a) El contexto de la clase b) Los sentimientos y creencias de los alumnos sobre su propia motivación c) Los comportamientos observables de los alumnos. Los dos primeros determinan el tercero: los comportamientos observables en los alumnos. De acuerdo con Pintrich (1994), los comportamientos observables que reflejan el nivel de motivación académica son, a su vez, de tres clases diferentes: hacer elecciones entre alternativas, estar activo e involucrado en las tareas y tener persistencia en ellas. Los alumnos hacen muchas elecciones: deciden tomar un curso, trabajar en una tarea encargada, atender a una sesión de clases o hacer alguna otra cosa. ¿Qué es la motivación del estudiante? Tipos de motivación En este caso se analizará la motivación de los alumnos por participar en su proceso de aprendizaje, en armonía con la enseñanza del maestro; también se relaciona con las razones (o motivos) por los cuales los propios alumnos se involucran en sus actividades académicas. Algunos estudiantes pueden estar motivados y llevar a cabo una tarea o trabajo que les asigne el maestro, pero sus fuentes de motivación pueden diferir. Pekrun (1992) y Condry y Chambers (1978) estudiaron los efectos producidos por las emociones positivas y negativas en la motivación intrínseca y la motivación extrínseca de tareas. A) Motivación intrínseca: La motivación intrínseca se puede definir como aquella que procede del propio sujeto, que está bajo su control y tiene capacidad para auto-reforzarse. Se supone que cuando se disfruta ejecutando una tarea se induce una motivación intrínseca positiva. Las emociones positivas que no están directamente relacionadas con el contenido de la tarea también pueden ejercer una influencia positiva en la motivación intrínseca como por ejemplo la satisfacción de realizar con éxito una redacción. En cambio, las emociones negativas pueden repercutir en la motivación intrínseca de dos formas. La primera consiste de las emociones negativas como la ansiedad, la ira, la tristeza, etc., que pueden reducir el disfrute en la tarea. En segundo lugar, puede aparecer una motivación extrínseca negativa opuesta a la positiva que conduce a la no ejecución de la tarea (conducta de evitación) porque está vinculada con experiencias pasadas negativas. Por lo tanto, además de impedir la motivación intrínseca positiva, las emociones negativas también producen motivación intrínseca negativa. Una de las emociones negativas que conlleva a la no ejecución o evitación es el “aburrimiento”. Las emociones negativas producen lo que se conoce como motivación intrínseca negativa y conllevan a no ejecución o evitación de la realización de la tarea. Pueden estar relacionadas no sólo con los resultados, sino también con el contenido de la tarea. B) Motivación extrínseca: Se define como aquella que procede de fuera y que conduce a la ejecución de la tarea. Todas las clases de emociones relacionadas con resultados se supone que influyen en la motivación extrínseca de tareas. Dentro de estas emociones ligadas a los resultados, Pekrun (1992) distingue las prospectivas de las retrospectivas. Considera que las emociones prospectivas son aquellas que están ligadas de forma inmediata y directa con los resultados de las tareas (notas, calificaciones, alabanzas de los padres, la esperanza, las expectativas de disfrute, la ansiedad, etc.). Así, las expectativas de disfrute anticipatorio producirían motivación extrínseca positiva, es decir, motivación para ejecutar la tarea con la finalidad de obtener resultados positivos. En cambio, la desesperanza puede inducir a un estado de indefensión que conlleva la reducción o total anulación de la motivación extrínseca para no poder alcanzar resultados positivos o lograr evitar los negativos. Se puede suponer que la motivación extrínseca positiva contribuye efectivamente (conjuntamente con la motivación intrínseca positiva) a la motivación total de la tarea. El caso se complica cuando se relacionan los resultados negativos con la motivación extrínseca de evitación producida, por ejemplo, por la ansiedad (Richardson y Noble, 1983). Se pueden distinguir dos situaciones para evitar el fracaso y los resultados negativos: las “no restrictivas” y “las restrictivas”. Las tareas ordinarias de clase, como no restrictivas, pueden conducira al éxito demandando al estudiante soluciones más fáciles. En situaciones “restrictivas”, por ejemplo, un examen pueden evitar el fracaso proporcionándole al estudiante los recursos didácticos necesarios (técnicas, destrezas, etc.) para afrontarlas con éxito. Un alumno que está intrínsecamente motivado asume la responsabilidad de un trabajo o tarea “por su propio interés, por el gusto que le proporciona, por la satisfacción que encuentra en realizarlo porque está orientado a un objetivo (en este caso de aprendizaje) bien definido y congruente con sus propias expectativas” (Lepper, 1988). Un alumno puede estar extrínsecamente motivado en aquello que asume como su responsabilidad, con el propósito de obtener algún reconocimiento o evitar algún castigo o consecuencia negativa, externa a la actividad en sí, por ejemplo, un trabajo o tarea. Ames (1992) define la motivación por aprender como una actitud que está caracterizada por el involucramiento permanente y a largo plazo comprometiéndose él mismo en mantener esa actitud de por vida. Se ha encontrado que cuando los alumnos están confrontados con tareas complejas, aquellos con una motivación intrínseca, utilizan un proceso de solución de problemas con estructuras más lógicas y de análisis de alternativas. En cambio, los alumnos extrínsecamente motivados prefieren un análisis más superficial, ajustándose a lo indispensable requerido por el maestro. Los estudiantes con motivación intrínseca prefieren trabajar siguiendo un cierto grado de reto para resolverlos. Los extrínsecamente orientados se inclinan por trabajos y problemas con un menor grado de dificultad, usando el mínimo esfuerzo necesario para obtener el máximo reconocimiento posible (Lepper, 1998).


TOMADO DE:

ALCOHOLISMO EN LA SOCIEDAD ACTUAL

La misma escena se repite cada sábado del año en cualquier tienda del país, grande o pequeña: usted va a pagar en la caja registradora y en la fila hay un jovencito con dos botellas de aguardiente en la mano. Pueden ser de ron. O de vodka. Afuera lo esperan sus amigos en un carro.
–¿Es usted mayor de edad? –le pregunta la cajera.

–Sí –responde él, poniendo voz de hombre.
Eso es todo. Nadie le pide su cédula ni prueba alguna. Detrás de la empleada, pegado en la pared, hay un cartoncito amarillento y torcido que dice: “Prohíbese el expendio de bebidas embriagantes a menores de edad”.
Este periódico acaba de publicar en su primera plana una noticia según la cual cada día muere un colombiano por culpa de los conductores que manejan borrachos, sean jóvenes o viejos. Eso me hizo recordar que hace poco menos de un año, a mediados del último enero, escribí en estas mismas páginas una crónica sobre los estragos que está causando el licor. Dije al pasar, y de refilón, un par de cosas sobre el alcoholismo entre los muchachos. No ha transcurrido ni siquiera un año entero y ya las nuevas estadísticas revelan que la situación es cada día más grave.
Las investigaciones de la ONU, la OEA, la Organización Mundial de la Salud y varias entidades privadas colombianas confirman que hemos ganado el dudoso honor de ser el país de América Latina donde se empieza a beber a una edad más temprana. Superamos incluso a Brasil, cuya población es cuatro veces mayor que la nuestra, y a México, que casi nos duplica.
Entre tanto, en Bogotá hay una agrupación de familias, llamada Red PaPaz, que está organizando para el martes 25 de noviembre un encuentro sobre la realidad del alcoholismo entre los menores de 18 años. Lo que buscan es que la sociedad entera sea consciente de esa tragedia y se ponga en movimiento.
Se van a reunir padres y madres, expertos internacionales, representantes del Estado, fabricantes e importadores de licores, al igual que los comerciantes, junto con los medios de comunicación, el sector de la salud y los líderes juveniles.
La letra muerta
Qué bueno que asistan los delegados del Gobierno a ver si alguna vez hay alguien que haga cumplir la Ley. Dicho sea a propósito, e incluyendo solo los tiempos más recientes, en los últimos veinte años se han expedido en Colombia seis leyes diferentes sobre ese problema. Y a ninguna le hacen caso.
La primera fue la Ley 124 de 1994, que ordena proteger a los niños contra el consumo de tabaco, sustancias psicoactivas, estupefacientes o alcohólicas (si el asunto no fuera tan serio, sería para echarse a reír). Su artículo segundo ordena que todo menor que sea hallado consumiendo licor deberá asistir con sus padres a unos cursos especiales en el Instituto de Bienestar Familiar. La coordinadora de Red PaPaz, Ana María de la Torre, me informa que hasta ahora, veinte años después de expedida la norma, “la única región que hace cumplir ese artículo es Antioquia”.
Luego vinieron las leyes 232 de 1995 y tres más del 2006, 2010 y 2011. Todas dicen lo mismo. Como si fuera poco, el artículo 39 del Código de Policía de Bogotá sostiene, con la mayor solemnidad del mundo, que “a menores de 18 años se les prohíbe portar o consumir tabaco, bebidas embriagantes, estupefacientes o tóxicos”. Y el artículo siguiente anuncia castigos para los adultos que les vendan o suministren licores. Por su parte, el artículo 117… ¿Para qué seguimos? Y eso que todavía no he mencionado medio ciento más de decretos, órdenes, reglamentos y mandamientos. Nadie les hace caso. Ya sabemos que en este país la Ley es letra muerta. Nadie la cumple ni nadie la hace cumplir.
Las terribles cifras
Los informes de la Organización Mundial de la Salud demuestran, por ejemplo, que el 85 por ciento de los colombianos menores de 18 años ha consumido alcohol, y entre ellos el 65 por ciento lo ha hecho en el último año.
“El 15 por ciento de los adolescentes admite que ha consumido alcohol dentro de su propio colegio”, escribe Augusto Pérez Gómez, director de la fundación Nuevos Rumbos. “Como si fuera poco, el 10 por ciento reconoce haber llegado al colegio acabando de beber”.
El fenómeno se incrementa en las universidades. En Colombia el 30 por ciento de universitarios bebe trago una o dos veces por semana. Aunque la Ley también lo prohíbe, hay que ver la cantidad de bares y discotecas que funcionan frente a universidades y colegios. Los alcaldes no escuchan los reclamos de las directivas universitarias.
Por su parte, la presidenta de Red PaPaz, Carolina Piñeros, que se ha convertido en un verdadero ángel protector, me comenta que “no solo somos el primer país latinoamericano en consumo temprano de alcohol, sino también el segundo en tabaco”. Y agrega que el consumo de bebidas embriagantes entre los 14 y 17 años “está altamente asociado con el cigarrillo y las drogas ilícitas”.
Los trabajos más serios señalan que, en promedio, 12 años es la edad en que los colombianos comienzan a beber. Lo primero que consumen es cerveza. Y el 25 por ciento de los fumadores en este país empieza a los 14 años.
¿Por qué lo hacen?
Miren ustedes la respuesta más repetida que dan los muchachos cuando los investigadores les preguntan por qué consumen licor.
Porque es fácil conseguirlo –contestan, con toda franqueza.
“Es más difícil comprar una gaseosa”, respondió uno en Cali. Lo que no saben ellos es que, como lo recuerda Carolina Piñeros, los colombianos que comenzaron a beber a los 14 años, o antes, tienen diez veces más riesgo de consumir también una sustancia narcótica.
Varias organizaciones han logrado establecer las principales razones por las que un menor de edad consume alcohol. Son estas: para alimentar la pretensión de sentirse mayores, por problemas hogareños o escolares, por influencia de la publicidad, porque ven a sus padres o abuelos hacerlo, para desahogarse por decepciones amorosas, por emular a sus amigos. En los últimos años, adicionalmente, se ha descubierto que existen factores hereditarios que conducen al alcoholismo.
Las consecuencias, naturalmente, no se hacen esperar: problemas cerebrales precoces, disminución del rendimiento intelectual, tendencia a contraer infecciones, fallas de la memoria, falsa sensación de euforia que se vuelve peligrosa, práctica irresponsable e inoportuna de la sexualidad, aumenta el riesgo de embarazos no deseados, origina depresiones suicidas o ansiedades.
Los informes de la Organización Mundial de la Salud demuestran, por ejemplo, que el 85 por ciento de los colombianos menores de 18 años ha consumido alcohol.
Crece la violencia
Encima de todo, se ha comprobado que el alcoholismo juvenil está conduciendo a un gravísimo incremento de la violencia en Colombia, de las riñas callejeras y el pandillaje. Con muertos y heridos.
Estábamos en mora de enfrentar esa terrible realidad porque lo cierto es que, ante un panorama semejante, parece increíble que nos hubiéramos demorado tanto para ponernos en movimiento. Yo no sé qué era lo que esperábamos para actuar. Esperábamos, claro, que el Estado hiciera cumplir la Ley, y nos quedamos esperando, como siempre.
En buena hora Red PaPaz se puso al frente del tema. Esa organización congrega hoy a más de 462.000 padres de familia afiliados a través de 372 instituciones educativas, incluyendo universidades, en 18 departamentos de Colombia. Están promoviendo nuevas alianzas para enseñarles a los muchachos el buen uso de su tiempo libre.
Epílogo
La triste conclusión es que aquí no hay autoridad. Ni paterna ni pública. Aquí todo el mundo hace lo que le da la gana mientras la justicia anda de paseo en un crucero. Aquí el Gobierno acaba de anunciar que tiene en la mira a varias universidades “por desvío de sus recursos”. (¿Y solo a esta hora vinieron a darse cuenta?). Aquí no hay un solo detenido entre los que se roban los servicios de salud de la gente. Aquí los que se apropian de los ahorros ajenos acaban viviendo en Europa.
Y aquí los comerciantes les venden licores a los adolescentes sin pedirles la cédula. Porque aquí la Ley se volvió un cartelito amarillento pegado en la pared.
Aquí los ciudadanos se la pasan preguntando, con cierto aire de solemnidad, qué clase de país es el que le vamos a dejar a nuestros hijos. Pero ahora, viendo las cifras del alcoholismo juvenil, yo me hago la pregunta al contrario: ¿qué clase de hijos le vamos a dejar a nuestro país?
JUAN GOSSAÍN
Especial para EL TIEMPO

DROGADICCION EN LOS JOVENES DE HOY EN DIA

Qué buscan los jóvenes al consumir alguna droga? La respuesta es simple: placer. Ya sea con sustancias legales como el alcohol y el tabaco o con ilegales como los inhalables, la cocaína, la heroína o la marihuana, los usuarios buscan las sensaciones de bienestar inducidas por el consumo.
Todas las drogas que producen adicción tienen la característica en común de liberar dopamina, un neurotransmisor que, al estimular el sistema nervioso central, provoca alegría, desinhibición y, en algunos casos, falta de cansancio y una mayor facilidad para concentrarse, explicó el psiquiatra Serapio Palma Patricio, médico especialista en adicciones.
Sin embargo, advirtió: “el uso continuado de drogas produce cambios en el estado de ánimo; las personas sufren tristeza, desmotivación y falta de energía; pierden el interés en actividades que antes les agradaban, dejan de asearse y duermen mucho tiempo. Hay cambios en su conducta, se vuelven irritables y poco tolerantes a la frustración”.
Estas modificaciones en el comportamiento, dice, tienen como trasfondo una alteración en el equilibro de los neurotransmisores, moléculas que transportan la información entre las neuronas y provocan la estimulación o la inhibición de diversas áreas del cerebro que regulan nuestro comportamiento.
En general, la presencia continua de dopamina en el organismo provoca que las personas se vuelvan dependientes de ella. “Después de determinado tiempo, las sustancias, sobre todo el alcohol y el tabaco, producen algo que se conoce como síndrome de abstinencia. El cuerpo tiene una serie de manifestaciones físicas que van desde temblor, taquicardia y sudoración de las manos, hasta una fuerte necesidad de consumir”.
Al usar la droga de nueva cuenta, afirmó el especialista, disminuyen los síntomas, con lo que el ciclo vuelve a comenzar. A largo plazo, la primera enfermedad que se manifiesta es la depresión. También puede haber micro infartos a nivel cerebral, por lo que es frecuente la pérdida de memoria.
Las afectaciones sobre el sistema dopaminérgico, que es a donde llega el común de las sustancias, también pueden inducir alucinaciones, delirios y paranoia. Es probable además que se presenten movimientos involuntarios, temblor o rigidez, señaló el doctor Palma.
Es importante, recomienda, que los padres de familia y los profesores estén al tanto de loscambios anímicos o de conducta en los niños y los adolescentes, pues el consumo en estas etapas de la vida puede ser particularmente peligroso.
La maduración cerebral termina entre los 22 y los 24 años, por lo que el uso de drogas antes de esta edad puede inhibir el proceso de fortalecimiento de los circuitos neuronales, lo que genera algunos de los problemas que hemos mencionado.
En el mismo sentido, la experiencia muestra que los hijos de mujeres que consumen durante el embarazo son irritables, hiperactivos y pueden tener problemas para dormir. Una de las enfermedades asociadas al consumo de drogas durante la gestación es el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.
En general, concluyó el experto, las drogas tienen la potencialidad de alterar la salud física y mental de las personas. Para evitar que lleguen a convertirse en un factor que altere la calidad de vida, lo mejor es prevenir y buscar la asesoría de instituciones especializadas.


Los adolescentes al vivir una etapa de crisis y al tratar de evadir los problemas, buscan salidas fáciles o formas de olvidarlos, por ejemplo por medio del alcohol y las drogas. Muchas veces las adicciones surgen por problemas dentro de la familia (incomprensión, falta de comunicación, golpes, maltrato intra -familiar, rechazo, padrastros, abandono, falta de recursos económicos, dificultades escolares, pobreza absoluta y desamor), al sentir que no son queridos en los hogares, los adolescentes tienen la impresión de no ser escuchados o tomados en cuenta.
Caen en un error al tratar de solucionar los conflictos por medio de las drogas, creyendo que sólo van a ingerir una vez la sustancia, pero en realidad se genera la costumbre o la adicción, esto ocasiona que los problemas familiares aumenten, ya que la droga consumida es más fuerte, y al no querer o poder dejarla, a veces los adolescentes optan por abandonar el hogar, convirtiéndose en niños de la calle, en la que se exponen a riesgos de gran magnitud como contraer enfermedades, ser golpeados, soportar abusos, explotación, hambre y abandono. El tiempo que persista el efecto de la droga en su organismo, es equivalente al del abandono de sus problemas, después, todo vuelve a la realidad, las situaciones preocupantes siguen ahí e incluso aumentan por la adicción generada.
También recurren a las drogas cuando se presentan problemas en su alrededor. Por ejemplo: Al no ser aceptado por los amigos o una condición para ingresar a cierto grupo es el ingerir droga, ser como ellos, imitarlos, hacerles creer que "los viajes" son lo máximo, o lo peor, caer en la influencia social. Los adictos pueden hacer los comentarios que quieran sobre la persona que no está dispuesta a entrar en las drogas; los adolescentes deben ser muy conscientes de sí mismos y mantener su postura de decir NO.
En ocasiones los jóvenes con una curiosidad insana, por observar que algunos adolescentes de su edad imitan el acto de probar y sentir el uso de cualquier droga. Además algunas drogas como los inhalantes, son de fácil acceso para ellos, son autorizadas y vendidas a bajo costo en cualquier abastecimiento, lo que ocasiona ventaja de consumo.   


¿Por qué los jóvenes consumen drogas?

martes, 29 de septiembre de 2015

3. Que valores los adolescentes están fortaleciendo a la luz de las tecnologías?
Los adolescentes hoy en día se ven en una gran ventaja frente a los adolescentes de hace 20-30 años, ya que su principal preocupación hoy en día es como cargar el celular, cargar paginas web y compartir fotos en todos lados y no pasa de allí, bueno y de vez en cuando estudiar, pero como por cumplir con sus obligaciones de colegio y cursos , normalmente motivados por los padres, que son quienes están en frente a ellos y son quienes rigen el orden en casa.

La comunicación hoy en día se puede considerar como un valor muy importante dentro del desarrollo del ser humano en su formación integral, al igual que la responsabilidad y el valor de las cosas por su afecto y funcionalidad.

Nota interesante!

2. porque los adolescentes no confían en los mayores de edad?

De esta pregunta se pueden formular gran cantidad de hipótesis y demás controversias ya que es el mayor de edad quien tiene experiencia de vida, como bien lo dice el dicho "el anciano no es pobre, por el contrario, sus canas valen oro"

De la pregunta anteriormente enunciada, el menor de edad no tendrá la suficiente confianza y claridad de sus problemas para contarle a mayor, este puede ser una principal causa. Seguidamente, al adolescente no lograr aclarar sus propias dudas, no tendrá como responder por la de los demás y mucho menos aclararlas, así que se llega a una controversia ya que el adolescente cree que con su corta experiencia lo sabe todo, cuando en realidad no es así.

De igual forma el mayor, no sabe como orientar de forma clara al joven, ya que su época ha pasado y hoy en día las cosas han cambiado a como lo eran en unos 20-30 años, si, seguimos siendo humanos, pero no somos

Porque no se confía en el mayor de edad

1. que ha dejado la espiritualidad marista a tu vida?
La espiritualidad marista consiste en el amor a Maria y a los otros tal cual lo enseño San Marcelino Champagnat, a través de su vida y experiencias

Espiritualidad marista como estilo de vida

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