Algunas definiciones ¿Qué es motivar?
Desde la perspectiva psicológica, se muestran algunas
definiciones (Kleinginna y Kleinginna, 1981):
- Estado interno o condición que activa el
comportamiento y lo orienta en una dirección dada.
- Deseo que energiza y dirige el comportamiento hacia
un objetivo o meta dada.
- Influencia en las necesidades y deseos que afectan
la intensidad y dirección de los comportamientos.
Franken (1994) proporciona el siguiente componente
adicional en su definición:
- El despertar, dirección y persistencia en el
comportamiento
Por otro lado, Pintrich (1994) ha desarrollado un
modelo que identifica a la motivación como un elemento
esencial para entender el rendimiento académico en el
ámbito universitario.
El modelo motivacional de Pintrich
La motivación es un constructo1 psicológico utilizado
para explicar el comportamiento voluntario. La
motivación académica implica un deseo de desempeñarse
“bien” en el aula y dicho deseo, se ve reflejado en
conductas voluntarias que eventualmente llevan a un
desempeño contrastable. Asistencia a clases es un
comportamiento voluntario, que se combina con otros
para reflejar el nivel de motivación académica.
Pintrich (1994) explicó la motivación académica en
la clase en términos de interacciones recíprocas entre
tres componentes:
a) El contexto de la clase
b) Los sentimientos y creencias de los alumnos sobre
su propia motivación
c) Los comportamientos observables de los
alumnos.
Los dos primeros determinan el tercero: los comportamientos
observables en los alumnos.
De acuerdo con Pintrich (1994), los comportamientos
observables que reflejan el nivel de motivación
académica son, a su vez, de tres clases diferentes: hacer
elecciones entre alternativas, estar activo e involucrado
en las tareas y tener persistencia en ellas. Los alumnos
hacen muchas elecciones: deciden tomar un curso,
trabajar en una tarea encargada, atender a una sesión
de clases o hacer alguna otra cosa.
¿Qué es la motivación del estudiante? Tipos de
motivación
En este caso se analizará la motivación de los alumnos
por participar en su proceso de aprendizaje, en armonía
con la enseñanza del maestro; también se relaciona con las razones (o motivos) por los cuales los propios
alumnos se involucran en sus actividades académicas.
Algunos estudiantes pueden estar motivados y llevar a
cabo una tarea o trabajo que les asigne el maestro, pero
sus fuentes de motivación pueden diferir.
Pekrun (1992) y Condry y Chambers (1978)
estudiaron los efectos producidos por las emociones
positivas y negativas en la motivación intrínseca y la
motivación extrínseca de tareas.
A) Motivación intrínseca: La motivación intrínseca
se puede definir como aquella que procede del propio
sujeto, que está bajo su control y tiene capacidad para
auto-reforzarse. Se supone que cuando se disfruta
ejecutando una tarea se induce una motivación
intrínseca positiva. Las emociones positivas que no
están directamente relacionadas con el contenido de
la tarea también pueden ejercer una influencia positiva
en la motivación intrínseca como por ejemplo la
satisfacción de realizar con éxito una redacción. En
cambio, las emociones negativas pueden repercutir
en la motivación intrínseca de dos formas. La primera
consiste de las emociones negativas como la ansiedad, la
ira, la tristeza, etc., que pueden reducir el disfrute en la
tarea. En segundo lugar, puede aparecer una motivación
extrínseca negativa opuesta a la positiva que conduce
a la no ejecución de la tarea (conducta de evitación)
porque está vinculada con experiencias pasadas
negativas. Por lo tanto, además de impedir la motivación
intrínseca positiva, las emociones negativas también
producen motivación intrínseca negativa. Una de las
emociones negativas que conlleva a la no ejecución o
evitación es el “aburrimiento”. Las emociones negativas
producen lo que se conoce como motivación intrínseca
negativa y conllevan a no ejecución o evitación de la
realización de la tarea. Pueden estar relacionadas no
sólo con los resultados, sino también con el contenido
de la tarea.
B) Motivación extrínseca: Se define como aquella
que procede de fuera y que conduce a la ejecución de
la tarea. Todas las clases de emociones relacionadas
con resultados se supone que influyen en la motivación
extrínseca de tareas. Dentro de estas emociones ligadas a
los resultados, Pekrun (1992) distingue las prospectivas
de las retrospectivas.
Considera que las emociones prospectivas son
aquellas que están ligadas de forma inmediata y directa
con los resultados de las tareas (notas, calificaciones,
alabanzas de los padres, la esperanza, las expectativas
de disfrute, la ansiedad, etc.). Así, las expectativas de
disfrute anticipatorio producirían motivación extrínseca
positiva, es decir, motivación para ejecutar la tarea
con la finalidad de obtener resultados positivos. En
cambio, la desesperanza puede inducir a un estado de
indefensión que conlleva la reducción o total anulación
de la motivación extrínseca para no poder alcanzar
resultados positivos o lograr evitar los negativos. Se
puede suponer que la motivación extrínseca positiva
contribuye efectivamente (conjuntamente con la
motivación intrínseca positiva) a la motivación total
de la tarea.
El caso se complica cuando se relacionan los
resultados negativos con la motivación extrínseca
de evitación producida, por ejemplo, por la ansiedad
(Richardson y Noble, 1983). Se pueden distinguir
dos situaciones para evitar el fracaso y los resultados
negativos: las “no restrictivas” y “las restrictivas”. Las
tareas ordinarias de clase, como no restrictivas, pueden
conducira al éxito demandando al estudiante soluciones
más fáciles. En situaciones “restrictivas”, por ejemplo,
un examen pueden evitar el fracaso proporcionándole
al estudiante los recursos didácticos necesarios (técnicas,
destrezas, etc.) para afrontarlas con éxito.
Un alumno que está intrínsecamente motivado
asume la responsabilidad de un trabajo o tarea “por
su propio interés, por el gusto que le proporciona, por
la satisfacción que encuentra en realizarlo porque está
orientado a un objetivo (en este caso de aprendizaje)
bien definido y congruente con sus propias expectativas”
(Lepper, 1988).
Un alumno puede estar extrínsecamente motivado
en aquello que asume como su responsabilidad, con
el propósito de obtener algún reconocimiento o evitar
algún castigo o consecuencia negativa, externa a la
actividad en sí, por ejemplo, un trabajo o tarea.
Ames (1992) define la motivación por aprender como
una actitud que está caracterizada por el involucramiento
permanente y a largo plazo comprometiéndose él mismo
en mantener esa actitud de por vida.
Se ha encontrado que cuando los alumnos están
confrontados con tareas complejas, aquellos con
una motivación intrínseca, utilizan un proceso de
solución de problemas con estructuras más lógicas y
de análisis de alternativas. En cambio, los alumnos
extrínsecamente motivados prefieren un análisis más
superficial, ajustándose a lo indispensable requerido
por el maestro.
Los estudiantes con motivación intrínseca prefieren
trabajar siguiendo un cierto grado de reto para
resolverlos. Los extrínsecamente orientados se inclinan
por trabajos y problemas con un menor grado de
dificultad, usando el mínimo esfuerzo necesario para
obtener el máximo reconocimiento posible (Lepper,
1998).

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